Ecos de la Primera Sesión de los Encuentros de Resistencia y Rebeldía. Diciembre 2024 y 1-2 de enero 2025. 31 AÑOS ………………………………………………….. Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés DESCARGAR AUDIO
martes, 14 de enero de 2025
jueves, 9 de enero de 2025
Ecos de la Primera Sesión de los Encuentros de Resistencia y Rebeldía. Diciembre 2024 y 1-2 de enero 2025. Participación Zapatista: Audios y Videos para Descargar
Diciembre 2024 y 1-2 de enero 2025.
Participación
Zapatista: Audios y Videos para Descargar
Para
firmantes de la Declaración por la Vida, compas zapatistas y herman@s
partidistas
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SÁBADO 28 DE DICIEMBRE DE 2024
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Presentación
Capitán Insurgente Marcos
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SÁBADO 28 DE DICIEMBRE DE 2024
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La Cofa del Vigía: Un largavista hacia el ayer
Capitán Insurgente Marcos
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Mesa Rebeldía y Resistencia Zapatistas. Parte
I. Genealogía del Común Zapatista
Subcomandante Insurgente Moisés y Miembros del CCRI-CG del
EZLN
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CCRI-CG del EZLN
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Subcomandante Insurgente Moisés
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CCRI-CG del EZLN
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Subcomandante Insurgente Moisés
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CCRI-CG del EZLN
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Subcomandante Insurgente Moisés
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Subcomandante Insurgente Moisés
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Subcomandante Insurgente Moisés
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CCRI-CG del EZLN
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Subcomandante Insurgente Moisés
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DOMINGO 29 DE DICIEMBRE DE 2024
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Mesa Rebeldía y Resistencia Zapatistas. Parte
II. Mujeres
Comandantas del CCRI-CG del EZLN y autoridades de Asambleas de Colectivos de
Gobiernos Autónomos Zapatistas.
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DOMINGO 29 DE DICIEMBRE DE 2024
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Mesa Rebeldía y Resistencia Zapatistas. Parte III. Los primeros pasos del Común
Zapatista
Subcomandante Insurgente Moisés y Miembros del CCRI-CG del
EZLN
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Promotoras y promotores del Sistema de Salud Autónoma
Zapatista
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El árbol, la piedra y el mañana
Capitán Insurgente Marcos
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LUNES 30 DE DICIEMBRE DE 2024
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Genealogía del Común Zapatista
Subcomandante Insurgente Moisés
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La Cofa del Vigía: Señales al mañana
Capitán Insurgente Marcos
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Ecos de la Primera Sesión de los Encuentros de Resistencia y Rebeldía. Diciembre 2024 y 1-2 de enero 2025. Asistencia: ¿algunas partes del todo?
Ecos de la Primera Sesión de los
Encuentros de Resistencia y Rebeldía.
Diciembre 2024 y 1-2 de enero 2025.
Asistencia:
¿algunas partes del todo?
Personas
registradas hasta el 2 de enero del 2025:
.- 1079
asistentes firmantes de la Declaración por la Vida.
.- 245 grupos,
colectivos, movimientos u organizaciones.
.- 35 medios
libres, autónomos, independientes, o como se llamen.
.- Procedencia:
.- 31 estados de la República Mexicana (todos menos
Campeche)
.- 46 países o geografías del mundo.
|
Alemania |
Holanda |
.- Más 900
zapatistas asistentes a las mesas en CIDECI los días 28-29 y 30 de diciembre
del 2024. Autoridades autónomas, promotores de salud, de educación y de como
mujeres que somos, bases de apoyo, milicianos, milicianas, mandos
político-organizativos.
Es todo.
Equipos de
Apoyo de la Comisión Sexta Zapatista.
Enero del 2025.
martes, 3 de diciembre de 2024
PROGRAMA DE LA PRIMERA SESIÓN DE LOS ENCUENTROS INTERNACIONALES DE RESISTENCIAS Y REBELDÍAS
DE RESISTENCIAS Y REBELDÍAS.
Mesas y Ponentes.
Aquí les ponemos el programa de participaciones:
Sábado
28 de diciembre del 2024. Sede Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
Mesa
I: La tormenta: el crimen, el verdugo y las víctimas.
Participan:
Jorge Alonso, John Holloway, Carlos Aguirre Rojas e Iván Prado.
1200 hrs. Sede Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
Mesa
II: La tormenta capítulo México: el crimen, el verdugo y las víctimas.
Participan:
Carlos González, Jacobo Dayán, Bárbara Zamora, Inés Durán y Raúl Romero.
1600 hrs. Sede Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
Mesa
Rebeldía y Resistencia Zapatistas. Parte I
Genealogía del Común Zapatista.
Subcomandante
Insurgente Moisés y miembros del CCRI-CG del EZLN.
Y
La
Cofa del Vigía: Un largavista hacia el ayer.
Capitán
Insurgente Marcos.
1900 hrs. Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
-*-
Domingo
29 de diciembre del 2024. Sede Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
Mesa
Rebeldía y Resistencias Parte II. Mujeres.
Participan:
Anselma, compañera otomí de Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas “Samir
Flores Soberanes”. Sylvia Marcos. Comandantas del CCRI-CG del EZLN
y autoridades de Asambleas de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas.
1200 hrs. Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
Mesa
Rebeldía y Resistencia Zapatistas. Parte III.
Los Primeros Pasos del Común Zapatista.
Subcomandante
Insurgente Moisés, miembros del CCRI-CG del EZLN y promotoras y promotores del
Sistema de Salud Autónoma Zapatista.
Y
La
Cofa del Vigía: Señales al mañana.
Capitán
Insurgente Marcos.
1700 hrs. Cideci-Unitierra. SCLC, Chiapas, México.
-*-
Festival
Cultural Zapatista y de firmantes de la Declaración por la Vida.
Lunes
30 al miércoles 2 de enero del 2025 inclusive. Caracol de Oventik.
“El
Colapso y el Día Después. Las Partes y el Todo”.
Obra de Teatro en 12 escenas.
Jóvenes
y jóvenas zapatistas de los 12 caracoles.
Participaciones
artísticas de danza y música de firmantes de la Declaración por la Vida
y de compañeros musicales zapatistas.
Baile de fin del año 2024 e inicio del año 2025.
31 de diciembre al 1 de enero.
Es todo.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés.
México, diciembre del 2024.
sábado, 30 de noviembre de 2024
Encuentros Internacionales de Rebeldías y Resistencias 2024-2025. FECHAS Y SEDES DE LA PRIMERA SESIÓN DICIEMBRE 2024 a ENERO 2025
2024-2025.
FECHAS
Y SEDES DE LA PRIMERA SESIÓN
DICIEMBRE 2024 a ENERO 2025
A todas las personas,
grupos, colectivos, organizaciones, movimientos y pueblos originarios que han
suscrito la llamada Declaración por la Vida:
A continuación, les
decimos las fechas y las sedes para la primera sesión de los encuentros de
Rebeldía y Resistencias.
Diciembre 26-27.-
llegada y registro. Registro en línea en el correo:
encuentrodiciembre2024enero2025@ezln.org.mx
También podrá registrarse en
forma presencial.
Ojo: No se permitirá la
entrada a funcionarios municipales, estatales y federales de cualquier nivel.
Diciembre 28 y 29.-
Conferencias en el local de CIDECI-UNITIERRA, San Cristóbal de las Casas,
Chiapas, México.
Del 30 de diciembre del
2024 al 2 de enero del 2025.- Festival Cultural en el caracol de Oventik.
Las sedes las hemos
elegido pensando en qué lugares tendrían más seguridad para su traslado y
estancia.
En estos días les
diremos del Temario y el programa de participaciones.
Es todo.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés.
México, noviembre del 2024.
Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Undécima parte: ¿Otroas en el día después?
Sobre el tema: La Tormenta y el Día
Después.
Undécima
parte: ¿Otroas en el día después?
“Bueno, un obstáculo menos en el intrincado camino a la felicidad”, señaló el
capitán.
Lo sé, este inicio le puede parecer a usted desconcertante, así que permítame
ponerle “en contexto”. Estamos de nuevo en la situación hipotética del
día después en una comunidad originaria que sí vio venir la tormenta y se
preparó. Ahí, el asunto que nos ocupa empezó así:
El capitán, aplicando su método de “divide, confronta y estarás en problemas”,
había organizado escuadras de bicicletas estacionarias con sendos dinamos cada
una. Bueno, en realidad no son bicicletas estacionarias, son mecánicas
con una ingeniosa estructura de madera que permite que la rueda trasera quede
rodando en el aire. Así, la única resistencia a su rodar es la que
presenta el dinamo que genera energía, la cual es conducida por un revoltijo de
cables, conectados en paralelo, que aterrizan en un acumulador.
El capitán convocó a las compañeras y así les dijo: “Vamos a hablar como
mujeres que somos. Bien lo sabemos que los pinches hombres nos burlan que
no tenemos fuerza, que estamos muy gordas o que estamos muy flacas.
Entonces nos han lanzado un reto. Dicen que no podemos generar la
suficiente energía para recargar un acumulador de 12 voltios en una hora de
pedalear. Yo, como su autodenominado representante, recibí el reto y subí
la apuesta: podemos 2 acumuladores. Ellos rieron, como de por sí son los
malditos hombres. Entonces tenemos este problema de si vamos a dejar que
nos burlan como mujeres que somos. O si los vamos a derrotar, humillar,
golpear, zarandear, tirar y bailar la Cumbia del Sapito encima de sus
miserables cadáveres”.
Contra lo que esperaba el capitán, el flamígero discurso no produjo el
resultado incendiario esperado. Algunas bostezaron, otras siguieron
bordando. Eso sí, todas sin dejar de pedalear.
Acabado el turno femenino, el capitán se dirigió a donde los varones chismeaban
y así les dijo: “Hermanos en el infortunio de ser dominados por las
hembras. Las malditas mujeres nos han lanzado un reto con todo y
sus prensapelos. Dicen que no aguantamos ni 3 minutos y que
menos vamos a poder recargar 2 acumuladores de 12 voltios pedaleando.
Comprendo y comparto su desconcierto e indignación. Además de que nos
obligan a cocinar y lavar la ropa, las malvadas con prensapelo pretenden
cuestionar y humillar nuestra hombría. Creo, y estarán ustedes de acuerdo
conmigo, que no podemos sino hacer honor al sistema patriarcal que nos formó
con ahínco y perseverancia durante siglos, y tenemos que responder al reto con
gallardía y donaire”.
Contra lo que se pueda pensar, el discurso, pleno de testosterona, no logró
interrumpir el chismerío que dominaba a la escuadra varonil que pedaleaba con
desgano. Eso sí, siguieron bordando con habilidad y entusiasmo.
Estaba el capitán calculando que, con 4 acumuladores al tope, bien se podría,
energizar al menos 2 bocinas para una tanda de cumbias, cuando llegaron… loas
otroas.
Estoas
otroas, haciendo honor a su natural rebeldía, son contreras. O sea
que, como quien dice, llevan la contra. Por eso no se identifican como
varones y tampoco como hembras, desafiando así las leyes biológicas,
anatómicas, ideológicas, religiosas, políticas y lógicas que el sistema
heteropatriarcal ha logrado erigir durante siglos. Haciendo bulla, le
reclamaron al capitán el que fueran excluidoas de la
confrontación de géneros, y, de paso, exigían una explicación del término o
nominación de “otroas”.
El capitán contempló con serenidad (que es como el capi nombra al pánico y el
terror cuando toman posesión de su hermoso y bien formado cuerpo) al
contingente, encendió su pipa con mano temblorosa, y empezó, no sin un
tartamudeo inicial, a explicar:
“Miren, les explico el origen de la palabra. El zapatismo es muy otro,
como de por sí. Y, gracias a los más primeros dioses, los que crearon el
mundo, no ha perdido su capacidad de asombro. Cuando, en los primeros
tiempos de nuestra aparición pública, contemplamos con sorpresa que el mundo
era más grande de lo que imaginábamos, y que contenía en su ser muchos
mundos. Detectamos que sintonizábamos con otras personas que, al igual
que nosotras, eran despreciadas, humilladas, perseguidas, violentadas, encarceladas,
desaparecidas y asesinadas, por razón de ser quienes eran. Además de las
mujeres en general, encontramos sintonía con las diferencias. En ese
entonces, empezamos a dirigirnos también a homosexuales y lesbianas. Pero
luego resultó que había más diferencias: transgénero, transexual, trasvesti,
intersexual, bisexual, queer, asexual, bi, poli, etcétera. Entonces a
quienes queríamos dirigirnos eran más de lo que creíamos. El mundo no
sólo estaba poblado de esas diferencias “minoritarias”, también eran atacadas
por el sistema. Y el problema no es el uso de los baños, sino la
violencia que padecen. Como si el afán hegemónico pretendiera
homogeneizar a toda la humanidad, convirtiendo la diferencia en un delito y
persiguiéndola para extinguirla. El asunto es que, como pueblos
zapatistas que somos, nos dimos cuenta de que siempre habría diferencias y que
cada quien las nombraba como se le daba la gana. Como las diferencias son
más que nuestro limitado conocimiento, decidimos usar el término “otroa” no
para designar una identidad, sino para enfatizar las diferencias (y nuestra
ignorancia para nombrarlas). Es nuestra forma de decir “etcétera”, pero
no para excluir o minimizar, sino para estar siempre abiertos a la presencia de
nuevas diferencias que, como es lógico, pueden no ser tan nuevas. En resumen: “otroas”
nombra a todas las diferencias existentes y a las que van a existir, o que ya
existen y no son nombradas”
Cuando terminó su explicación, si es que se le puede llamar así a esas
incoherencias hiladas, el capitán se dio cuenta de que nadie estaba
escuchando. Loas otroas habían tomado por asalto las
bicicletas y pedaleaban con un ritmo y velocidad tan admirables, que serían la
envidia de machos y hembras. El capitán, en lugar de amilanarse por su
fracaso como orador, hizo cuentas y concluyó que, con otroas,
habría energía para hasta 2 o 3 tandas más de cumbias, pues era de esperar
que otroas hicieran honor a su diferencia y superaran a
hombres y mujeres.
Cuando terminó su turno, el capitán preguntó, curioso, a un grupo de otroas si,
además de quererse y cariñarse, también peleaban, discutían y se regañaban
cuando se relacionaban entre sí. Respondieron que sí, que claro, que por
supuesto, que era de esperarse, pero que el capitán precisara a qué se refería.
El capitán retomó el axioma enunciado por el finado Supmarcos -que diosito lo
tenga en su santa gloria y la virgen santísima lo colme de bendiciones-, que
reza: “el origen del desamor está en quien tiene el control de la
televisión. Separaciones traumáticas, divorcios, odios sinfín y guerras
mundiales tienen su origen en la posesión de ese aparato infernal. Y
bueno, también de por dónde se aprieta el tubo de la pasta dental”. El
capitán, que tendía a ser más lapidario que el finado, lo sintetizó así: “La
historia de la humanidad, es decir, la historia no escrita, es la historia de
la lucha por el control de la televisión”
Unoa
otroa sentenció con fastidio: “ya no hay televisiones”, a lo que el
capitán respondió con la frase con la que inicia este texto.
-*-
En el siguiente encuentro-baile (siempre en el día después), todas, todos y,
claro, todoas, inundaron de movimiento la planada enlodada con la
lluvia reciente. Mientras. las parejas más discretas buscaban alejarse a
la oscuridad porque el baile, como el amor y la amistad, suelen tener luz
propia. Los acumuladores duraron un buen de tiempo, aunque no tanto como
el día anterior a la tormenta, cuando los bailes empezaban a las 2000, hora
suroriental, y finalizaban cuando el sol terminaba por descorrer la sábana de
neblina y en el equipo de sonido se escuchaba: “Hay café caliente y marquesote
de pinole en el comedor “Uca, Uca, quien se lo encuentre se lo emboruca”.
Entrada libre”
En el campo, un grupo de contreras seguía bailando la “cumbia del común”.
Las partes del todo iluminaban la penumbra. Como si las estrellas,
aburridas de su distante lejanía, bajaran a tierra y mordisquearan el día
después.
Desde
el escuadrón de bicicletas energéticas.
El
Capitán probando a ver qué pasa si, en lugar de en paralelo, conecta los cables
en serie… oh, oh… ¡rápido, un extinguidor!
Noviembre
del 2024.
viernes, 29 de noviembre de 2024
Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Décima parte: LA SALUD SEGÚN LA DOÑA JUANITA
Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después
Décima parte: LA SALUD SEGÚN LA DOÑA JUANITA.
No es hoy el día después. La doña Juanita muele
el maíz que luego será tortilla nueva en la mesa donde, después de la práctica,
los promotores comerán. La doña Juanita me confiesa que, a la hora de
repartir la comida, les sirve más a las promotoras de salud. Porque son
sanadoras, dice, y necesitan más fuerza para que su cabeza aprende y enseña.
Hablamos. Más bien, habla ella y yo
escucho. Dice de una tierra lejana que está ahí nomás, al otro lado de la
sierra que extiende su falda en nuestro suelo; nuestra tierra que antes fue de
los extraños, los de afuera, los de dinero y muerte; suelo que libre se hizo
por nuestra lucha.
Está contenta la doña Juanita con la lucha.
Contando historias del pasado, cuando el finquero y el gobierno mandaban, anima
a sus nietas, las exhorta, les advierte: “No dejes la lucha nunca, busca tu
lugar y pelea para defenderlo. Si lo pierdes, de balde murieron nuestros
muertos y te van a venir a jalar las greñas. Y yo te voy a agarrar a
patadas. Aunque esté yo muerta, en la noche llego”.
“La sistema sólo nos enseñó a mal
morir”, dice mientras atiza el fogón. “Y la lucha nos enseñó a
vivir. Difícil seguir el camino de la muerte, y más difícil caminar la
vida. Pero más alegre la lucha, porque te hace que miras lejos. Por
ejemplo, de la salud. Antes la enfermedad sólo terminaba con la muerte, y
nuestra medicina sólo retrasaba un poco que somos difuntos. Ahora hay
muchas formas de salud. Empezando desde abajo, así como se levanta una
champa. Bueno, eso pienso yo. Así dice mi cabeza. Por eso es
bueno que las jóvenas aprendan de la salud.
Porque ese camino es largo y es de vida. Pero que no sólo de plantas
medicinales, porque hasta yo sé de eso. Es de cosas nuevas, de
laboratorios y esos aparatos raros que oyen lo que dice tu tripa. De abrirle
la panza a un hermano, sacarle el mal y remendarlo como se remienda la
nagua. Yo creo que el finquero nos quería enfermos para que rápido
morimos y no estamos dando lata. Como quiera el Mandón trae gente de otro
lado a servirle. La lucha es buena porque no es sólo de matar o morir, es
de vivir. Yo lo quiero ver eso de que le meten cuchillo a un cristiano,
pero buen cuchillo porque no mata, sino que cura. Es muy otro eso de la
salud. Creo por eso una no lo dice cuando se enferma. No es por
valiente y que no quieres hacer bulla. Es porque tienes miedo del
cuchillo que cura. Imagina que ves en tu ojo como el machete llega en tu
panza. ¡Ay diositillo!”, dice la doña Juanita mientras se persigna
repetidas veces.
Revisa el frijol la doña Juanita. Me dice
que, en esa otra tierra, cercana -aunque lejos-, viven pueblos hermanos que a
esos suelos llaman “Palestina”. Dice que la destrucción y la muerte
siguen sembradas allá, aunque ahora otra guerra en otra geografía sea la
noticia que oculta su noticia. No llora la doña Juanita cuando habla
“Palestina”. Su mirada brilla, sí, pero no hay pena. Hay rabia,
coraje, vergüenza.
“No conozco, pero me imagino que a esos pueblos todos
quieren decirle lo que deben hacer. Así fue con nuestras comunidades, que
llegaban a ordenarnos qué debemos pensar, vestir, comer, rezar, hasta quieren
decirnos cómo hablar. El Mandón no siempre llega con cara de
finquero. A veces llega con cara de buena gente, que te viene a ayudar,
que te da su limosna, que te acaricia. Pero lo que quiere es
mandar. Viera que no luchamos, hoy estaríamos igual, viviendo una vida que
no es la nuestra.
No tendríamos conciencia nuestra y seríamos lo
que la mirada de otros quiere que seamos. No sirve así, porque sólo te
dejan la muerte. Tu vida es la vida que dicen ellos y no la tuya.
Es buena la lucha porque no manda, sino que obedece”.
Suspira la doña Juanita. Apila las tortillas y
los recuerdos, y me cuenta una historia que le contó su abuela hace 30, 50,
100, mil años. Ya es de edad la doña Juanita, pero es otra vez una niña
cuando repite la historia que su abuela le trajo de sus más anteriores:
“Después del principio los seres que empezaron a
hablar, y así caminar, mucho peleaban. Querían tener. Quien tenía
poco, quería mucho. Quien no tenía nada, quería tener. aunque sea un
poco. Quien tenía mucho, quería tenerlo todo. No era su modo de por
sí. Ese modo lo trajo el que es del color del dinero, el de ojos fieros y
manos de muerte, el Dzul. Mucho sufrían los anteriores. Y mucho
entre ellos peleaban. Y con las peleas, las enfermedades para todos: para
las crías, para las madres, para los padres, para los campos, para los
animales. Enfermaban también las plantas y se enfermaban las aguas y los
cielos. Antes de los dineros, había salud y la enfermedad de más querer
tener no existía. Había el común.
Los Dzules, los extranjeros, los de afuera, les
enseñaron a los nuestros que, para dominar un pueblo, había que dominar a las
mujeres. Y que, si no se dejaban, había que matarlas. Porque
matando mujeres, decían los Dzules, mataban rebeliones futuras.
Pero las mujeres tenían una más sabedora, más grande
de edad y de rango. Ixchel es su nombre y su trabajo es la salud de
todo. De día se esconde, pero de noche hace la guardia para ver si todo
está cabal. Es luna pues, la Ixchel.
A las mujeres que luchan, Ixchel les dio la fortaleza
interna de corazón y cuerpo. Grande hizo su corazón para que en él
cupiera la semilla de la vida. Por eso las guerras del opresor buscan
dañar a las mujeres que luchan. Desde pequeñas son atacadas. Porque
en ellas va la vida, va el mañana. Rebeldes las hizo.
Inconformes. Sabias las creó. Vista lejana tienen. Miran vida
más allá de donde los demás sólo ven muerte. Y cuando se embravece la
Ixchel, ahí sí, olvídate de que muy machitos y mandones. Por eso nuestro
trabajo como mujeres que somos, es resistencia y rebeldía. Porque sólo
así se sana una tierra mancillada con bombas, industrias y máquinas. Sólo
así puedes curar la muerte. Luchando pues”.
-*-
Ahora me doy cuenta de que la doña Juanita, cuando
expresa “Palestina”, dice “niña, mujer, anciana”. Y por eso la doña
Juanita, que fue y es niña, mujer y anciana, cuando habla “Palestina” dice
“rabia”, sí, pero también dice “mañana”.
Y eso es lo que decimos las comunidades zapatistas
cuando decimos “Palestina”.
Vale. Salud y pues eso: salud.
Desde las montañas del Sureste Mexicano, casi esquina con
Medio Oriente.
El Capitán.
Noviembre del 2024.
Imágenes de Los Tercios Compas y Música «Sobreviviré» con Panteón Rococó
jueves, 28 de noviembre de 2024
Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Novena parte: Primeros Auxilios para el Día Después
Sobre el tema: La Tormenta y el Día
Después.
Novena parte: Primeros Auxilios para el
Día Después
El Sistema de Salud Autónoma Zapatista dirigió una carta-protesta a la
Capitanía de Puerto manifestando su inconformidad frente al tratamiento de la
picadura de la araña violinista, referida en la octava parte: “otro día
después”.
Primero desconocen la existencia del cargo de “Jefe Supremo de la Prevención de
Salud, Vacunación, Lava tu mano, Necropsias y Anexas, Certificados de Defunción
y demás”, que no existe en el organigrama de los servicios de salud
zapatista. Tampoco hay inscrito ningún escarabajo en formadores y
promotores de salud autónoma. Dicho lo anterior, señalan que no es de
fiar la anécdota referida por el capitán (yo mero) del ataque sufrido por una
araña musical. Pero, dando por descontado que el capitán tiene muy
revuelto su pensamiento en su cabeza -y frente a lo cual recomiendan una
operación invasiva de su cerebro (oh, oh, se ofrecen a practicarla)-, insisten
en que se están preparando para el día después.
Para tranquilidad de quienes padecen las enfermedades del arte y la ciencia
(así dice la carta), les aseguran que actualmente se están dando cursos de
primeros auxilios en todas las comunidades zapatistas.
Detallan que podrán dar atención inicial para piquetes de araña, alacrán y
víbora; heridas por corte de machete, caída de caballo, de vehículo motorizado
y de árbol; atragantamiento y ahogamiento en ríos, lagunas, charcos y en vasos
de agua. Presumen que, con sus poderosas bicicletas mecánicas y
eléctricas, podrán llegar más rápido al lugar de la desgracia y administrar los
primeros auxilios, mientras llega un vehículo para transportar a la víctima a
la clínica más cercana. De ahí, según el caso, o cosa, se moverían al
futuro laboratorio y al deseable quirófano -donde esperad@s cirujan@s y
laboratoristas darán cursos, experimentarán con los fluidos y órganos de los
pacientes, y meterán cuchillo con singular alegría-.
Sin embargo, declaran que, frente a una araña, la recomendación de “corre por
tu vida”, es acertada. Para dejar de fumar, insisten con ingenuidad, no
hay que esperar al día después: hay que hacerlo ya. Já.
Para enfatizar lo dicho, mandan unos videos de fragmentos de los cursos.
Es
todo.
Desde
la lista de espera para ser intervenido con una lobotomía.
El
Capitán, fumando su enésima pipa y prometiendo que, mañana sí, dejará el vicio.
Noviembre del 2024.
P.D.-
Sí me picó una araña violinista. Pero el instrumento musical no aparece y
los promotores no ofrecen apoyo para su búsqueda.
OTRA
P.D.- Llegaron la Verónica y el Chuy con sus motosierras (cfr. “Comando
Palomitas”). Que para operarme, dijeron. Les disuadí con paletas de
chamoy, pero temo que regresen. Ya nada está seguro, oiga.
https://vimeo.com/1034305182
Videos
de Los Tercios Compas y música «Feeling Good» de Nina Simone
miércoles, 27 de noviembre de 2024
Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Octava Parte: Otro día después.
Sobre el tema: La Tormenta y el Día
Después.
Octava Parte: Otro día después.
¡Uf! Usted ya la ha librado en la parte de las presentaciones.
Ahora está preparándose para ir al trabajo que le han encomendado. Debe
de ir a la hortaliza/ la milpa / el taller mecánico / el depósito de tablas /
la cocina / el comedor / el auditorio en ciernes / la escuela comunitaria /
etcétera / etcétera / ¿ya dije que etcétera?
Se prepara mentalmente, aspira y expira (aunque más parece que suspira).
Está por preguntar dónde diablos queda el lugar, cuando una jovencita (usted
calcula que debe andar entre los 19 y 20 años), se le acerca y le saluda.
Sonriendo se presenta: “Yo me llamo Defensa y me “apedillo” “Zapatista”,
¿tú cómo te llamas?” Usted titubea antes de dar su nombre, y lamenta no
haber podido elegir su nombre con algo así de sugerente.
Ella sigue sonriendo y dice: “Yo te voy a acompañar a donde te toca. Voy
a cuidar que no te pase nada malo”.
Usted se desconcierta: “¿Nada malo? ¿Como qué?”
La muchachita: “Pues de repente hay garrapata, mostacilla, culebra, alacrán o
araña. El otro día al capitán le picó una araña que le dicen
“violinista”. Violinista la araña, no el capitán. Ése no toca ni la
puerta”.
Usted traga saliva. La muchacha, tomándole de la mano y encaminándole al
lugar: “yo te voy a enseñar lo que te toca y te voy a cuidar”. Sigue:
“sabemos que vales y te tenemos que cuidar. En la comunidad, desde antes
de que pasara todo lo que pasó, ya sabíamos y entendíamos que gente como tú es
importante para mañana”.
Usted siente que el corazón se le hace como garapiñado y le entra una basurita
en el ojo, pero trata de mantenerse ecuánime. Como suele decir su
guardiana: “Nada de que nada, resistencia y rebeldía”.
Mientras caminan por una brecha, un ruido de pájaros agitados se escucha.
Claro, usted piensa que es una jauría de culebras, alacranes y arañas.
Queda inmóvil. La jovencita ríe y le explica:
“Es el pájaro que llamamos “Juanchío”, porque hace así cuando canta: “juanchío,
juanchío”. Eso quiere decir que está contento su corazón. Míralo,
es negro. A ese pájaro lo queremos y cuidamos, porque casi siempre anda
en colectivo. Con varios pues. Y cuando ve un peligro, avisa.
Hace “pit, pit, pit”. Pero como son varios, hacen una gran
bulla. Y cada vez más fuerte y se juntan más, y te señalan con su bulla
dónde mero está la amenaza, depende si es culebra o gato de monte. O sea
que te señala dónde mero está el mal”
Usted traga saliva de nuevo y pregunta “¿También hay gato de monte?”.
“Sí”, responde ella, “creo que ustedes le dicen “tigrillo”. Es más
pequeño que el puma.”
“¡¿P… p.. puma?!, usted tartamudea y, para sus adentros, maldice al sistema, la
tormenta y el día después.
Sigue ella: “También les avisa a los animalitos más pequeños cuando anda
rondando el gavilán o el águila o la culebra. En colectivo se turnan para
picotear al malo, para que les dé tiempo a los pequeños de protegerse”.
Usted tiene la piel ya color blanco deslavado cuando pregunta: “Y ahorita, ¿es
culebra o gato de monte o puma?”.
“Ninguno”, dice ella riendo. “Sólo es amor. Se están enamorando
dos, el macho y la hembra, y hacen mucha bulla y hasta quedan como flotando en
el aire para que se vean que están muy galanes”.
Usted debe estar temblando todavía, porque la jovencita le aclara: “Pero no te
preocupes, también se pelean y se regañan. Se quieren pues”.
-*-
Más tarde, en el comedor, instintivamente se sientan juntos quienes tenían como
maldición, y ahora como bendición, las artes y las ciencias. Cada quien
empieza a contar cómo le fue en su primer día como parte del todo que acá
llaman “comunidad”.
Cuando es su turno y usted inicia con el nombre de su guardiana, alguien más
recuerda que la suya se llama “Esperanza Zapatista”. Y agrega: “y la
esperanza, en estos tiempos, siempre se agradece”.
Alguien de ciencias aplicadas les interrumpe: “Tuvieron suerte. Mi
guardiana se presentó con el nada tranquilizador nombre de “la Calamidad
Zapatista”. No sé, pero no me siento con tranquilidad. Presiento
que algo malo puede pasar”.
Las carcajadas resuenan en el maltrecho galerón que sirve de comedor y que, a
la entrada y para nombrarlo, tiene un letrero que decreta: “Al menos en la
comida, ¡ni un paso atrás! (si toca bañar, mejor piénsalo bien)”.
-*-
P.D. QUE INTERRUMPE Y DONDE EL CAPITÁN ACLARA QUE SÍ PERO NO (el misterioso
caso del violín extraviado). – Sí, me picó una araña de las llamadas
“violinista”. Hice lo que cualquier varón hetero, culto, y bien informado
haría. Es decir, tomé una de esas cajitas de toques eléctricos (que antes
había en parques, ferias de pueblo, kermeses y cantinas -y que no sé si todavía
existen-), y me automediqué una descarga al tope. 120 voltios que superan
cualquier café negro cargado.
Esperé
pacientemente pero no. Mi legendaria torpeza, curtida en décadas de
práctica consciente, seguía. Probé a ver si podía escalar por las
paredes, pero los perritos sólo me miraban y, pensando que era un baile de moda
para el TikTok, trataban de imitar los movimientos. Resumen: no me
transformé. Tendré que seguir siendo un superhéroe sin
superpoderes. Eso sí, la araña murió envenenada. ¿Eh? ¿Creen que
debo preocuparme? Yo creo que faltó voltaje… Moraleja: no le crean
a Peter Parker. Si ven una araña, no entren en pánico. Sólo corran
por su vida.
-*-
Al poco tiempo, llegó el que se presentó como “Jefe Supremo de la Prevención de
Salud, Vacunación, Lava tu mano, Necropsias y Anexas, Certificados de Defunción
y demás”. ¿Es necesario aclararles que el sujeto se parecía
extraordinariamente a un escarabajo?
Entró a la champa, cubrió el cuarto con una rápida mirada y dijo: “Vengo a ver
a la víctima”. Aunque desconfiado por el aspecto del “jefe etcétera”, me
arremangué la camisa y esperé que pusiera el baumanómetro.
El: “Usted no. Dije la víctima, o sea la araña”. Extrañado le
señalé el rincón donde yacía el cadáver de la ahora mártir. Se acercó el
escarabajo con bata médica y la analizó con detalle. Cuando estuvo
satisfecho, declaró: “No hay duda, murió por una sobre dosis de nicotina”.
Luego, inquisidor, agregó: “¿Fuma usted mucho?”. Yo: “a veces,
poco, muy de vez en cuando, aunque siempre sí un poco bastante”. “Ajá”,
dijo el médico forense. “Me temo mi narizón amigo que usted tiene
delito. Dos delitos, para ser más preciso”. “¿Yo? ¿Por qué?
Ella empezó primero porque me picó sin avisar siquiera”. El sujeto
sacó una libretita a saber de dónde y, escribiendo en ella, agregó: “Homicidio
por transfusión en grado perverso. Uh, eso es grave, está usted en
problemas.” Yo traté de protestar: “Pero Durito…” Él: “Nada de
Durito, debe usted dirigirse a mí como “su Eminencia” y el otro delito es… mh…
mh… ¡robo de instrumento artístico!” Yo estaba desconcertado: “¡Pero no
robé nada!”. El fiscal artrópodo: “¿No es esa una araña
violinista?” “Sí´, así les dicen”, titubee. “Ergo, ¿dónde está el
violín?”
-*-
He buscado el violín por todas partes y nada. Estaba pensando que tal vez
necesitaría un abogado, cuando apareció el mismo personaje, pero ahora con toga
y birrete. Entra con paso ceremonioso y me extiende una tarjeta en la que
se lee “Despacho Jurídico Duro pero Tupido”, presidente, principal accionista y
único miembro: Don Durito, fiscal, juez, abogado y verdugo de las causas
perdidas. Tenemos servicio a domicilio con aplicación digital -el
servicio Premium incluye descuentos en la estadía en “El infierno de todos tan
temido”-. Tarifas módicas. Sólo euros, dólares canadienses y
yuanes.”
Creo que estoy perdido… ¡Manden tabaco, razaaaa! Haiga cosa, oiga.
Moraleja
2. – No fumen. Además de poner en peligro su salud, arriesgan su
libertad.
Desde
el techo de la champa, preparando mi mejor salto al vacío.
El Capitán.
Noviembre del 2024.
martes, 26 de noviembre de 2024
Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Séptima Parte: Hasta encontrarnos.
Séptima Parte: Hasta encontrarnos.
En un rincón de la montaña, el Viejo Antonio forja su cigarrillo frente a una
tímida fogata. Sólo la madrugada escucha sus palabras:
“Cuentan los más anteriores de nuestros anteriores que en el principio fue
la oscuridad, la niebla, el silencio, inmóvil todo. Estaban ya los más
primeros dioses, los que nacieron el mundo. Pero no fue sino hasta que
las primeras palabras fueron dichas que el tiempo empezó su alargado camino.
Muchas cosas crearon los más primeros dioses, los que crearon los mundos.
Cosas terribles y maravillosas que habrían de encontrar su razón, motivo y
destino conforme creciera el paso de los creados, los así formados.
El corazón del cielo, Hu Rakan, tormenta, relámpago y rayo se hizo para
castigar a los seres que, a su madre más primera, la tierra, habían faltado el
respeto. A quienes la vendieron, a quienes la compraron, a quienes la
prostituyeron, a quienes la asesinaron. Para ellos fue el terror, la
destrucción, la desesperanza, el vacío.
Sólo a algunas personas les dieron con qué protegerse. Les dieron las
artes, y les toleraron -y hasta alentaron-, la blasfemia de las ciencias.
Porque esos dioses más primeros, los que nacieron el mundo, crearon a quienes
les honraban y a quienes les desafiaban. Porque con la duda, se dijeron,
también se fertiliza el mañana.
Pero otorgaron especial atención a quien le mueve la memoria, a quien la
convierte en indignación y lucha. Dieron a quien busca, la esperanza y la
permanente sorpresa de encontrar a quienes están perdidos en el olvido y el
abandono. Nada reciben, pero reparten certezas donde la incertidumbre ha
sembrado pena. Quien busca sin descanso, es gente cierta de encontrar
siempre.
Así dijeron los más primeros dioses, los formadores de mundos. Así fueron
dichas las primeras palabras y así los primeros pasos”.
-*-
Anochece y en la planada se concentran todos. Los originales y los
después llegados. Quienes recién se incorporaron a esa comunidad no muy
saben de qué se trata, pero parece que es algo muy solemne y especial.
Como si algo grande pasara.
Usted escucha un murmullo que se extiende: “Nana’jatikon, Yayatik,
Lak´chuchuo´j” (*)
Las madres buscadoras están al centro, con la hoguera agrandando más sus
sombras, ya de por sí gigantes sobre la gente. Ellas saludan casi como
pidiendo perdón. Quienes coordinan la reunión no les pregunta quienes
son, ni qué saben hacer. En la asamblea todos las miran con una mezcla de
cariño, admiración, respeto.
Esa mirada que sólo se encuentra ya en las comunidades originarias cuando topan
a alguien con la suficiente estatura moral para mirarles de frente.
Las Buscadoras hablan: “Pues hasta acá llegamos, hermanitas, hermanitos.
No sabemos qué decirles, sólo que aquí estamos.”
De entre quienes están en la silenciosa asamblea, se separa un pequeño grupo de
niñas y niños. Llevan ramos de flores silvestres, de ésas que se
encuentran en milpas y potreros. Les entregan a las madres buscadoras y
repiten: Nana’jatikon, Yaya tik, Lak´chuchuo´j” (*).
Las Buscadoras batallan para articular palabra alguna. Sus miradas
húmedas brillan por el reflejo de la fogata que preside la reunión.
La más pequeña les dice:
“Nana’jatikon, Yaya tik, Lak´chuchuo´j (*), nuestras
abuelas, nuestras anteriores, nuestras guías, madres nuestras. Sólo
queremos decirte gracias. Gracias porque no te desmayaste, no te
rendiste, no te desanimaste, y no paraste hasta encontrarnos. Aquí
estamos nosotros, los más pequeños. Aunque lejos, cerca miramos tus
pasos. Aunque débil, fuerte escuchamos tu voz. Aunque velada por la
pena, tu mirada fue y es luz en nuestro camino. Y tu corazón uno ha sido
con el nuestro”.
-*-
Apartando nubes como si fueran maleza incómoda, la luna se asoma
sonriendo. Es ya la madrugada… del día siguiente.
El Capitán.
Noviembre del 2024.
(*)
“Nuestras abuelas” en las lenguas mayas tzeltal, tzotzil y cho´ol,
respectivamente.
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