EZLN, 26 años de historia

EZLN, 26 años de historia

Elio Henríquez * CP. Inmerso en uno de sus recurrentes silencios y sin la aparición pública desde hace casi un año de su vocero, el subcomandante Marcos, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) cumple este martes 17 de noviembre 26 años de haber sido fundado en la Selva Lacandona.

En medio de una situación de convulsión social, política y económica en el país y a un año del centenario de la Revolución Mexicana y del bicentenario de la Independencia, el grupo rebelde ha consolidado el ejercicio de la autonomía por medio de los municipios autónomos y las Juntas de Buen Gobierno (JBG) ubicadas en las distintas regiones chiapanecas donde tiene presencia.

Lejos todavía de que se concreten los ideales que motivaron su origen, hace ya 26 años, cuatro hombres y una mujer -tres mestizos y dos indígenas-, cargados con víveres y algunas armas, pero sobre todo con anhelos de que algún día en México hubiera igualdad y justicia, instalaron en la Selva Lacandona el campamento La Garrapata, donde nació lo que pasada una década se conocería en todo el mundo como el EZLN.

Con el tiempo se sabría que aquellos cinco mexicanos, Germán, Elisa, Rodolfo, Frank y Javier -estos dos últimos indígenas- salieron la noche del 15 de noviembre de 1983 de la cabecera municipal Ocosingo en un camión de redilas y luego de recorrer, sigilosamente decenas de kilómetros por una terracería en malas condiciones, llegarían hasta una montaña ubicada en una de las cañadas de la selva, donde previamente habían realizado un trabajo de exploración de muchos meses.

Hace varios años ya, uno de estos cinco fundadores contaría que esa noche pernoctaron en la orilla del río Jataté, cerca de La Sultana. Vestidos con uniformes de los que usan los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex), los cinco futuros guerrilleros o líderes políticos bajaron la carga que consistía en provisiones y algunas armas largas ocultas en costales. Sus respectivas pistolas las llevaban al cinto, ocultas por supuesto.

Era ya el 16 de noviembre cuando el conductor del camión dio la vuelta y regresó a Ocosingo, y aquellos cinco soñadores, en compañía de tres guías que hablaban la lengua chol y arreaban los caballos que llevaban parte de la carga, emprendieron la marcha a pie por un camino de la Cañada de San Quintín, en plena selva. Desayunaron en un lugar cercano a La Sultana y luego siguieron la caminata. Después de recorrer muchos kilómetros cruzaron el río Jataté hasta llegar a una montaña situada cerca de Laguna Santa Elena.

El 17, el grupo reemprendió el viaje selva adentro. A su paso por algunas comunidades los indígenas preguntaban acerca del motivo de su presencia y la respuesta era: trabajamos en Pemex y venimos a hacer exploraciones para ver si hay petróleo. No pocas veces los impostores se encontraron con los trabajadores de la paraestatal, pero nunca fueron descubiertos o delatados.
Todo el día caminaron ese 17 de noviembre hasta llegar a Guanal y luego se dirigieron a una región montañosa situada entre Plan de Guadalupe y El Calvario, pero a muchos kilómetros de la zona poblada.

Ahí, enlodados, ampollados y bajo la lluvia, alejados de la población para evitar ser descubiertos, instalaron el primer campamento que bautizaron como La Garrapata porque había muchos de esos bichos.

Una parte del reducido grupo se encargó de preparar los alimentos y otra exploró la zona en busca de animales para comer. Por lo menos dos de aquellos idealistas llevaban casco y los demás gorra. Esa tarde, alrededor del fuego, bebieron pinole (atole de maíz) y comieron arroz y atún. Todos fumaban porque era casi imposible no hacerlo en medio de las inhóspitas condiciones en que hacían su trabajo.

“No hubo ceremonia ni protocolo formal pero con la instalación del campamento La Garrapata se dio por fundado el EZLN ese 17 de noviembre de 1983″, contó hace varios años uno de los protagonistas.

Una vez curadas las ampollas y la hinchazón de los pies provocada por la caminata de horas y de leer manuales y libros de guerra, algunos de ellos salieron a explorar la zona para tratar de localizar el río Negro. Hicieron picadas (brechas) hasta llegar al citado afluente que sería la guía para continuar la exploración y acampar en otro sitio. Fue así como poco después el grupo instalaría junto al río Negro, donde se estableció el campamento La Cójola.

Ya encontrado el objetivo y curados los males físicos trasladaron el equipo y los víveres y tres días después dejaron el campamento y se mudaron junto al río ubicado a un día del camino a pie del primer puesto. En ese lugar los cuatro hombres y la mujer permanecieron varias semanas.

Para ese año había ya un crecimiento importante de fuerzas políticas, como resultado del trabajo que por varios años habían hecho en silencio las Fuerzas de Liberación Nacional (FNL), el antecedente inmediato del EZLN, con dirigentes indígenas de los Altos y la Selva.

Desde ese campamento una parte del grupo se dedicó a explorar y hacer trabajo político con los poquísimos contactos que habían hecho en las comunidades de la zona y los demás centraron su trabajo en el estudio teórico y práctico de la parte militar.

Así, bajo la clandestinidad casi absoluta, rota prácticamente diez años después -el primero de enero de 1994 con el alzamiento armado que sorprendió a todo el mundo-, inició en decenas de comunidades el largo camino de la formación y consolidación de lo que ahora es el EZLN.

A casi 16 años de su participación pública y 26 de su fundación, uno de los logros principales ha sido haber firmado con el Gobierno Federal el 16 de febrero de 1996, los Acuerdos de San Andrés donde se reconoce su derecho a la autonomía, misma que desde hace varios años ha puesto en práctica a través de los municipios autónomos y de las JBG que se ubican en los Caracoles de Oventic, La Realidad, La Garrucha, Roberto Barrios y Morelia, sede del municipio autónomo 17 de Noviembre, en honor a la fecha en que fue fundado el grupo armado.

Después de un complicado proceso de diálogo suspendido el dos de septiembre de 1996 por el EZLN debido al incumplimiento de los acuerdos firmados por la administración del presidente Ernesto Zedillo, las expectativas de un nuevo diálogo son prácticamente nulas. Cada 17 de noviembre miles de indígenas celebran con sendos bailes en los cinco Caracoles -antes Aguascalientes- el aniversario de la fundación del grupo rebelde.