Huelga. Guerra Civil. Lucha pacífica


Huelga. Guerra civil. Lucha pacífica.

Está bien, soy metiche, ¡qué le hacemos!

Por metiche llegué a visitar a mujeres y hombres que por turnos pasan horas en apariencia clamas, en realidad de lucha, bajo unas mantas que empiezan a perder su color por la acción del sol, la lluvia, el tiempo.

Quienes ahí combaten son generosos: cuantas veces he ido, a pedir a quien no tiene ni trabajo, me han recibido como a un amigo. Me siento honrado por su amabilidad que, ya lo he visto, no brindan a todos: a sus enemigos los desprecian.

Bajo las mantas, los obreros de la vieja fábrica, ahora llamada Lanas Merino, le han declarado la huelga al patrón, una tal Kletzel. Están en guerra civil y pacífica, pero implacable. La lucha ha sido larga; por estos fines de septiembre de 2007 ronda por los cinco meses que inició esta etapa, la huelga actual, pero el batallar es antiguo y no se ve cuando pueda tener fin.

Invito a los lectores de estas líneas a estar atentos y a la escucha de esos valientes; los combates han sido abundantes y de estilos varios; hace más o menos un año tuvieron una breve huelga que pareció triunfante, pero es antiguo el enfrentamiento con el patrón: a veces abierto, otras soterrado, frecuentemente ni siquiera sospechado. Mucho aprenderemos si los oímos con atención.

Por metiche y con gusto ofrezco mis palabras para ir conociendo esquirlas de esa guerra que a diario se libra en Querétaro, en todos lados y constantemente, aunque autoridades torpes – no hay peor ciego que el que no quiera ver – se gasten en afirmar que “aquí todo está en paz: pueden venir los extranjeros a enriquecerse con nuestro trabajo”.

Trataré de ser breve como hoy; debemos ir al campo de batalla a continuar la lucha. Pronto hablaré aquí sobre aspectos de esta huelga de los obreros de Lanas Merino y contaré cuentos que les he escuchado con gusto.

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Pergreñó Metiche
(colaboración individual)